domingo, 26 de septiembre de 2010

Sábado 25 de Septiembre. Bienal de Flamenco. Sevilla. Teatro Maestranza.Tomatito. "Luz de guía"

Llevaba ya unas semanas frotándome las manos y celebrando el año que me había tocado vivir con respecto a la guitarra flamenca.
En pocos meses he  podido cubrir a Cañizares, Vicente Amigo y Paco de Lucía ni mas ni menos. Y ahora tenía ocasión de cubrir a Tomatito.
Pero al igual que me sucediese el día de Farruquito el desengaño fue de categoría.
Saco a colación la comparación con el bailaor sevillano,  porque al igual que el día que Farruquito nos presentó "Sonerías" no lo vimos bailar, a Tomatito ayer no lo oímos tocar.
De nuevo debo poner en liza que no es un crítica a la maestría del guitarrista. No pongo en duda su valía y su legado, pero presentarse en la Bienal como lo hizo ayer es una mala elección.
Comenzó a tres por cuatro manteniendo el tono flamenco, sin virajes "modernos", muy bien acompañado por su grupo y sin caer en la precipitación. De inmediato nos sumergió en la parte más acertada de la velada, con ese "Love Theme" que interpretase a dúo con Michel camilo en Two Much y recogiese a posteriori en Spain. Sólo dos guitarras y bajo para dejar al auditorio sumido en el trance.
Por bulerías estuvo también fantástico, recogiendo falsetas de aquí y allá haciendo gala de un gran trabajo grupal en los cortes y bordoneando de manera colosal.
A continuación otra de Spain, "Para Troilo y Salgán" en clave de tango argentino, para el que suscribe el mejor momento de la noche y el final de la actuación "palante" del guitarrista.
De aquí en adelante la presencia de la guitarra fue menguando. En primer lugar ejecutó unas bulerías con detalles de esa prodigiosa colaboración que tuvo con Paco de Lucía en "Cositas Buenas", pero más centrada en el cante que en exponerse al publico.
Seguidamente hizo tangos para el cante, con un nuevo cambio a bulerías y  el obligado recuerdo a Camarón.
Por rumbas probó aires de bossanova, donde lo más destacado fue el fabuloso trabajo de las percusiones con un gran solo final. Tomatito se iba diluyendo entre los músicos y pasaba a ser tan sólo un componente más de la masa.
La soleá por bulerías prometía algo distinto, pero la presencia de Jose Maya cortó de raíz cualquier atisbo de llevar la velada a terrenos donde la guitarra tuviese más presencia. La cosa quedó en un popurrí en el que se pasó de las citadas soleás por bulerías a tangos, de tangos a bulerías y de bulerías a un remate final a compás de seguiriyas. Exactamente el mismo número que Maya realizó la pasada semana en "Grito". El espectaculo que presentó junto a Alfonso Losa en el Teatro Central. Mismo número y con el mismo resultado, saltos, giros, golpes y zapateo a mil por hora. De baile tuvimos una pincelada en la primera letra, después fue todo ruido. Del "Tomate" no vimos prácticamente nada durante todo el baile.
Tomatito decide presentar a su hijo José Fernandez y dejarlo en escena para interpretar unas rondeñas, que a la postre serían el momento más ortodoxo de toda la noche. El gesto que supongo que para algunos fue entrañable a mí se me antojó una falta de visión estrepitosa
El chaval aún apuntando grandes maneras se vio altamente superado por la situación, pero Tomatito lejos de enmendar el entuerto, mandó a su grupo para que el chico de nuevo como figura central interpretase unas bulerías.Casi veinte minutos sin el protagonista de la noche en escena.
Con un fin de fiesta en el que el nieto del guitarrista también participó bailando, parte del público comenzó a desfilar. Sin embargo, el almeriense volvió a escena para volver a tocar por bulerías. Punto y final.
El balance fue sin duda negativo. Entre los aciertos hay que contabilizar , el saber mantener la flamencura en todos los momentos, unos bordoneos que quitaban el hipo y unos cambios del alzapúa al picao por bulerías tremendos.
Los errores ocupan una lista mucho más extensa. Tomatito despachó el recital como si estuviese en un acto de compromiso. Presentando tres momentos destacados y un minutaje de toque para cante y baile que excede con mucho lo permisible en un evento como la Bienal de Sevilla, siendo el protagonista quien es.
Aún a sabiendas que nos encontramos ante un tocaor que se desenvuelve con más fluidez en los toques festeros, no tuvimos ni un atisbo, ni una intentona de ofrecer algo  más elaborado. Cinco bulerías, unos tangos, una rumba, una balada y un tango argentino.Un balance cuanto menos poco  compensado.
Dejar a tu hijo solo en escena veinte minutos como figura central de un espectáculo por el que el público ha pagado una entrada es bajo mi perspectiva una falta de respeto.
Y estar afinando la guitarra minuto y medio entre canción y canción, se puede permitir en escena si ocurre una o dos veces. Hacerlo durante todo el espectáculo, en cada cambio de tema rebasa lo lógico.
Vaya por delante que la desilusión que sentí al acabar el espectáculo es debida a la profunda admiración que le tengo al guitarrista. Tomatito siempre irá asociado en mi imaginario más íntimo a Camarón de la Isla y Paco de Lucía, siempre será uno de los rostros con los que primero relacione al flamenco cuando lo evoque.
Que ayer presentase una propuesta tan pobre, en todo un Teatro Maestranza, durante una Bienal de la que es uno de los principales protagonistas, me pilló por sorpresa, tengo que confesarlo.
No sólo esperaba más de Tomatito, es que sé a ciencia cierta que es capaz de ofrecer muchísimo más de lo que nos ofreció anoche.



Ficha:


Tomatito.


Segunda guitarra- Cristobal Santiago.


Cante- Morenito de Illora, Simón Román y Antonio el Ingueta.


Palmas- José y "El Pescao"


Baile- José Maya.

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